Blog personal de Ángela Beato. Escribo lo que siento. Digo lo que pienso. Procura no tomarme demasiado en serio.

jueves, 10 de marzo de 2016

Verdad que sería estupendo...

Hay una canción de Cómplices que dice “Verdad que sería estupendo que las espadas fueran un palo de la baraja, que el escudo una moneda portuguesa y un tanque una jarra grande de cerveza… Verdad que sería estupendo que las bombas fueran globos de chicle, que las sirenas fueran peces con cuerpo de mujer y las granadas una clase de fruta…Y no existiera más arma en el mundo más que el "mi arma" andaluz”.



Sí, sería estupendo, pero -desengañémonos- también es tremendamente naif. Porque la realidad es que en el mundo hay guerras y los países cuentan con ejércitos para poder defenderse en caso de agresión. Que en algunas zonas devastadas tras un conflicto bélico, la presencia de los soldados es fundamental para devolverles su vida a los supervivientes civiles.

Que hay gente que no sabe respetar a los demás y pretende imponer sus ideas con la violencia. Y existen cuerpos y fuerzas de seguridad para cuidar de nosotros y cazar a aquellos que infringen las leyes y lastiman al resto de la población.

Y la realidad es que cuando hay una catástrofe, una inundación o un gran incendio, cerca o lejos de nosotros, los militares de la UME acuden inmediatamente a la zona para restaurar la normalidad.

Y lo cierto es que cuando desaparecen excursionistas haciendo senderismo o se pierde algún aventurero practicando, por ejemplo, espeleología, allí están los profesionales de los distintos cuerpos especializados en rescate en alta montaña dispuestos a jugarse la vida por salvar la de aquellos.

Y la verdad es que sigue habiendo jóvenes con vocación de servicio a la ciudadanía que sueñan con ingresar en el Ejército o con pasar las pruebas para formar parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad. Incluso los hay que, sin vocación marcada, ven este campo como una interesante salida laboral.



Así que hasta que el escenario que pintan Cómplices en su canción no se haga milagrosamente realidad, sería estupendo que nadie, ni siquiera una alcaldesa en nombre de una institución con marcados principios pacifistas, se manifestara en contra de la presencia del Ejército en cualquier parte donde esté prestando servicio, incluido un salón dedicado a la oferta formativa de los jóvenes al que ha sido invitado. Mientras tanto, trabajemos para mejorar la convivencia en este mundo comenzando por desterrar la armas que empuñamos con la palabra.

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